31.12.07

 

Carta nº 1627-LA NUEVA INQUISICION

Un sacerdote amigo mío (Albert) quiere que vuelva al redil porque soy como un cordero descarriado, religiosamente, y preciso ayuda y consejo. Otro mosén (Julián) me escribe y me recrimina mi visión crítica contra algunos sacerdotes por sus sueldos, sus pecados, los soberbios y prepotentes jerarcas de la Iglesia y los lujos del Vaticano. Un “católico de base” (David) me dice que soy “duro e injusto, que mi pluma destila resquemor porque algo me habrá sucedido en el pasado” Hemos filosofado y teologado por escrito, como personas libres y aunque cada uno mantiene su postura, ellos católicos, apostólicos y romanos, yo ateo o agnóstico y con mis dudas. No hay ninguna duda que escribo de una minoría que socava los cimientos de una gran religión. Intento hacer dos nuevos amigos, pero su Dios dirá. Aseguran que rezarán por mí, cosa que me consuela.
El Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger ha publicado la encíclica “Spe Salvi”, me han regalado el libro y lo he leído completo y solo he visto un “pegar y copiar”, lo siento pero no me ha aportado nada positivo, sobre la esperanza que pretende, sigo oyendo en el púlpito a caducos curas, con viejos mensajes o viceversa. Escribió “O Dios o la soberbia popular, la Iglesia está en contra de una modernidad culpándola de desobedecer a Dios, la democracia es mentira si la soberanía de los hombres no se subordina a la ley natural. La obediencia a los ucases de la Iglesia, el mal es la Ilustración, el proyecto de autonomía del hombre, al darse sus propias leyes, en vez de recibirlas de Dios o de sus subordinados y ministros, no admite ser autónomos porque la pretensión de soberanía para todos supone la caída en el Averno, la soberanía pertenece a Dios. Sólo Dios puede crear justicia, no un dios cualquiera, si no ese Dios que posee rostro humano, las fuerzas redentoras de la fe actuarán con obediencia a la moral católica…” Vaya apocalíptica parrafada.
El texto niega la razón de poder razonar libremente y todo se debe someter a Dios o a sus representantes. Escribe, los “altos jerarcas de la Iglesia quieren que todo obedezca a una “ley natural” sino puro y llano de la voluntad confesional de la Iglesia jerárquica” No dedica ni una sola letra para los marginados, pobres, hambrientos, desheredados, violados, perseguidos, asesinados, vejados, sufrimiento de enfermos, terrorismo, guerras, injusticias y demás menudencias terrenales. “Alucino por un tubo”, que dicen los jóvenes en su peculiar forma de hablar, creo que quieren volver a la Santa Inquisición, es decir la privación de las libertades al hombre, del pensamiento liberal y de sus obras no divinas, que no vengan dictadas por Dios, pero como Dios, entiendo, es una entelequia y no conocemos su letra, esas leyes divino-terrenales las quieren imponer desde El Vaticano. Algo de todo esto ya lo practican los integristas islamistas que lo tienen como santo y seña, la privación de todo lo humano y el sometimiento a su religión. Unos te quieren rebanar el cuello por infiel, los otros te pueden llevar a la hoguera por ateo y no acatar esa “ley natural divina y celestial” impuesta por “hombres santos de la tierra”. Quizás al Averno que se cita iremos a parar “las almas en pecado para sufrir toda clase de penalidades a lo largo de la eternidad”, pero creo que podemos ser felices unos días en la tierra hasta el momento fatal, aunque la nueva inquisición, la dictadura religiosa no nos lo pone nada fácil.

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